domingo, 4 de mayo de 2008

Igor Stravinsky - Montajes de Le sacre du printemps (Iª Parte)



Aprovechando la oportunidad, he querido indagar algo más en la versión de de Béjart y en ello me he encontrado una gran cantidad de información que aprovecho para contaros, porque más vale eso que se pierda en el agujero negro de mi memoria.

Y es que la versión de Béjart de 1959 es una de las más de treinta producciones que se hicieron del ballet de Stravinsky desde 1913, año de su estreno, hasta 1983. El montaje original tuvo como coreógrafo a Nijinsky y le siguieron distintas versiones como la de Léonide Massine (1920 y 1930), la del mismo Maurice Béjart y las de otros como Vladimir Vasiliev Natalia Kasatkina, Paul Taylor, Richard Alston y Martha Graham. Todas estas versiones presentaron una gran variación de interpretaciones, pero en cuanto la calidad, caben destacar muchas otras como las de Mary Wigman, Lester Horton, Kenneth MacMillan y Pina Bausch.

Creo que merece la pena resaltar un par de aspectos del primer montaje. En primer lugar, además de ser el primero fue el que tuvo como colaborador ─ aunque de forma muy conflictiva ─ al propio Stravinsky. Además, la prémier de 1913 en el Théâtre des Champs-Elysées supuso la consagración de Le Sacre du printemps como icono de la danza de vanguardia y símbolo de inspiración artística y la rebeldía. Se dice que el público se indignó ante unos movimientos tan primitivistas y extraños y se escandalizó por la interpretación tan explícitamente sexual del propio Nijinsky. Aunque claro está hay a quienes no les faltan razones para dudar de que la obra creara tanto escándalo como se dijo. Pero fuera como fuese, Le sacre está desde entonces asociado en gran parte con el erotismo. Y es precisamente este erotismo lo que parece ser una línea de continuación entre el montaje de Nijinsky y el de Béjart.

En cuanto al baile, se habla de lo contemporánea que es la coreografía de Nijinsky, de lo cercano que está a la danza postmoderna. He conseguido ver una versión que pretende ser fiel a la original . Aquí os pongo el link a este montaje del Joffrey ballet, con coreografía de Nijinsky y escenografía de Roerich :

http://es.youtube.com/watch?v=bjX3oAwv_Fs&feature=related

Me parece difícil defender la contemporaneidad de este montaje más allá de la teoría. En el ballet de Béjart sí podemos ver que efectivamente se inaugura una nueva época del ballet, el llamado “pop” ballet, con sus gran número de bailarines, con movimientos atléticos e híbridos ─ a veces casi simulando a insectos ─ ; toda una mezcla de estilos: moderno, jazz y algún tipo de danza “étnica” combinada con escenografía y vestuario minimalista.

En el caso de Nijinsky su “contemporaneidad” se justifica por la influencia de los eurrítmicos de Emile Jaques-Dalcroze, cuya base está en la concepción del movimiento en función de su sentido rítmico que se traduce en los principios de tensión- aflojamiento y contracción-descontracción. Sin embargo y aunque estos principios parecen estar en la base de la danza contemporánea, el montaje de Nijinsky está muy lejos de la estética contemporánea. Y es que para Nijinsky la coreografía seguía siendo narrativa, el la describe como “chorédame”, de modo que a pesar de dar gran valor a “la plasticidad del movimiento por sí mismo” ─ lo que para algunos es la mejor herencia de Fokin, su predecesor ─ seguía siendo dependiente de un gran montaje, vestuario y escenografía ─ como se puede ver en el montaje o en las amplísimas notaciones de Roerich ─, lo que choca con los presupuestos más contemporáneos no sólo en la danza, sino en el arte en general.

No está demás decir también que al propio Stravinsky el resultado final le dejó un mal sabor de boca: “ Esta coreografía dejaba entrever sobre todo un arduo esfuerzo y no la realización plástica, simple y natural inspirada en la música. ¡Qué distinto era de lo que yo había deseado!”.

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