boomp3.comAquellos de vosotros que pensabais que Frank Zappa es de otro planeta, tenéis razón. Es del mismo planeta que Igor Stravinsky (y que Edgar Varése, que ya aparecerá aquí en el futuro). Escuchad la Consagración de la Primavera primero y Hot Rats después, y negádmelo.
La Consagración de la Primavera: el día que fue estrenada esta obra bla bla bla… Si queréis saber que pasó, buscad cualquier mínimo comentario en cualquier parte. A todos nos encantan los conciertos que acaban en destrucción del mobiliario urbano. Aquí pasamos a lo importante, que son las jovencitas paganas.
La obra se divide en dos – Adoración de la tierra (parte diurna) y Sacrificio (nocturna). Ah, y es un ballet, pero aquí sólo hablamos de música porque de ballet no sabemos nada en absoluto. Antes de que empecéis, quiero avisar de que escuchar esta obra con atención durante la media hora que dura es un esfuerzo bastante extenuante. Stravinsky dice que acabó agotado sólo de componerla, y con dolor de muelas. Ahora veremos por qué:
Primera Parte: Adoración de la Tierra.
1. Introducción: El fagot despierta a la naturaleza. Nos sentimos pequeños y da un poco de miedo. Se oyen momentos de urgencia, como de bestialidad, pero pasan rápidamente. Muy bello y muy inquietante.
2. Augurios Primaverales / Danza de las Jóvenes: En los augurios primaverales lo bello es más bello y lo inquietante es más inquietante. Las jóvenes empiezan a bailar y el público se empieza a cabrear – no hay ninguna variación, sino que las ideas avanzan con un ritmo (literalmente, lo de ritmo) que ni los Blues Brothers, si hubieran nacido.
3. Ritual del Rapto: Algún guarrete rapta a una de las doncellas. Se desincronizan las voces orquestales, y toda la sección se oye como un enorme y desordenado clímax de casi minuto y medio.
4. Rondas Primaverales: Hay algo de oriental aquí. Raro para la época, pero al menos la cosa empieza con sus variaciones, muy agradable, hasta que, utilizando las mismas ideas, la orquesta se desboca y en vez de conversar con esas mismas ideas, las gritan y las desfiguran. Coge un cuadro, agítalo e intenta ver lo que hay. Así son las rondas primaverales.
5. Ritual de las Tribus Rivales: Entramos en una espiral de paganismo y brutalidad. No quiero ni pensar en lo que le están haciendo a la chica raptada. Si embargo, Stravinsky intercala en la narración (¿he dicho narración?) unos pasajes que evocan la naturaleza, como diciendo: “son bárbaros, sí, se van a comer la sangre de la niña a cucharadas, pero están más en comunión con la naturaleza que el tío del anuncio de pasta que dice que la playa es su terraza”. Como en las buenas historias, el malo es muy malo, pero nos mola. Destacar también la percusión en algunas secciones.
6. Danza de la Tierra: La parte más Zappa, con esas notas a contratiempo que evocan meneos espasmódicos, o una pulsación de humanos que intentan seguir las cadencias de la tierra con torpeza.
Segunda Parte: El Sacrificio.
7. Introducción: Llega la noche y los acordes se llenan. Stravinsky nos regala un interludio más tranquilo, donde los instrumentos de viento acompañan a los de cuerda. Sigue siendo ominoso, pero respiramos de nuevo.
8. Círculos Místicos de las Jóvenes: La cosa empieza con un juego que identificamos ya bien – una melodía serena y un acompañamiento (esta vez de cuerda) desfigurado. Pasamos a los bailes de los círculos místicos, que suenan a eso, a movimientos juguetones e incorpóreos, al contrario que las danzas (2), donde las personas sí estaban presentes. Al final, pero sin avisar, un nuevo clímax, el más violento hasta ahora.
9. Glorificación de la Elegida: Leí una vez que la primera música que escuchó Stravinsky fue una banda de pífano y tambor, parecidas a las bandas tirolesas o nuestras infalibles bandas municipales, con esas tubas que acompañan sin parar. La elegida, glorificada en esta sección, debe de ser una rolliza joven de las estepas rusas a juzgar por la sección de viento que aparece aquí. No nos debe sorprender que Stravinsky juegue con esos intervalos que identifica con su infancia, dada la naturaleza de la Consagración; de su anhelo de la vuelta a las raíces. El ruso ha decidido despojarse de todo, volviendo más y más atrás de una forma – a nadie se le escapa – muy ritual.
10. Evocación de los Antepasados: Tanto retrocede Stravinsky que evoca a los antepasados, que entran lenta, pesadamente al baile.
11. Acción Ritual de los Antepasados: Síntesis de las dos secciones anteriores.
12. Danza Sagrada: Juegos de ritmo repetitivos y machacones intercalados con explosiones de algo que no es melódico. Si quedaba algún oyente de 1913, ya se habrá marchado o habrá sufrido un ataque al corazón. Stravinsky deja lo más dramático para el final, donde todo funciona con una extraña y frágil precisión. Al final, no sabría decir cómo se resuelve la acción – parece que al final Stravinsky nos aparta de ella, dejando entrever que se repetirá para siempre durante todas las primaveras, nos quedemos allí para oírlo o no.