Charles Ives es el autor de mi teoría de las artes preferida. Consiste en que a lo largo de la historia, casi todos los grandes artistas han comprometido su obra para gustar a las mujeres (para follar, vamos). Qué atinado estuviste, Charles Ives. Así, abogaba por un arte "varonil" (como Tarantino), con cojones. Y de paso se convirtió en uno de los primeros compositores norteamericanos importantes de la historia.
Su segundo cuarteto para cuerda refleja la importancia de la virilidad ya desde las indicaciones que da a los músicos: "Cuarteto de Cuerda para 4 hombres--que conversan, discuten, argumentan (en resumen: 'Hacen política', se pelean, se dan la mano, se callan--¡y suben una montaña para ver el firmamento!)". Muy americano. También dijo de esta pieza que era "una de las mejoras cosas que tengo, pero a las señoras viejas (hombres y mujeres) no les gusta nada. Les cabrea..."
1.Discussions (Adante moderato-Andante con spirito-Adagio molto): A lo largo de toda la obra, oiremos melodías que Ives cita de otras obras. Algunas son de compositores clásicos y otras de canciones populares americanas. En este movimiento hacen su aparición "Columbia, Gem of the Ocean", "Dixie Land", "Marching Through Georgia" y "Turkey in the Straw". Comienza con una lentitud y una tensión subyacentes que hacen que constantemente nos esperemos que suceda algo; y ese algo puede ser cualquier cosa: las participaciones en la conversación, algunas conciliadoras, otras agresivas, nos indican que ésta puede ir por cualquier lado. Realmente funciona a modo de discusión, con momentos en los que todos hablan sobre lo mismo (aún cuando siempre hay pensamientos que se alejan) y con otros en los que cada cual se va en una dirección. Alrededor del minuto 6 hay un interludio más tranquilo que aumenta la tensión anticipatoria. ¿Alguien se va a levantar e irse?
2. Arguments (Allegro con spirito): Molto spirito. En poco más de 4 minutos, Ives cita "Columbia, Gem of the Ocean", "Marching Through Georgia", "Massa in De Cold Ground", Beethoven, Sym. No. 9/iv, Brahms, Sym. No. 2/i y Tchaikovsky Sym. No. 6/iii. Al principio, uno habla brevemente pero en seguida los demás le atacan. Luego, todos hablan a la vez. Hay un eje central, que ofrece el cello y sobre el que todos gravitan en mayor o menor medida. Sin embargo, todos quieren tener razón, nadie se calla para que otro participe. Hay momentos donde se producen unas sincronías "accidentales" que nos sirven como puntos de asimiento. El final, repentino y violento, no nos da indicaciones de ningún acuerdo, sino más bien de un pacto entre caballeros para continuar el debate en otro momento.
3. The Call of the Mountains (Adagio-Andante-Adagio): Los hombres han salido a la montaña. En este movimiento oímos "Bethany", "Nettleton" y "Westminster Chimes". Muchos han hablado de la escuela trascendentalista romántica norteamericana al describir esta "llamada de las montañas", y la verdad es que no resulta extraño verla como un nexo entre los versos libres de Emerson y el ecologismo de Ginsgberg (de Plutonium Ode, por ejemplo). Yo utilizaría esta pieza para demostrar que las disonancias pueden crear un efecto bellísimo, muy natural y muy necesario. Es una descripción perfecta de lo que significa mirar algo como el cielo (o el fuego): sin una implicación por parte del espectador, puede resultar monótona, pero presenta unas variaciones que llegan a absorber nuestra atención por completo. Ya no hablan los hombres, sino la naturaleza; pero Ives nos recuerda la importancia de los hombres como observadores de cualquier fenómeno, como animal que razona, discute, observa - y regresa a casa para discutir.
Podéis bajaros el cuarteto completo aquí:
http://overdrive.dclibrary.org/5987025E-5A0D-4CCC-B48E-1B2EAF74F807/
10/322/en/ContentDetails.htm?ID=%7B4374F57E-9808-4CE9-BA77-9BBBB17767FF%7D
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